Oración Para Soltar la Sanidad Evangélistica


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Padre Celestial, levanto ante Ti toda la tierra. Me levanto como un guardián y labrador de la tierra. Me levanto como un empleado y un empleador. Quiero pedirte perdón Padre, por no darle a la tierra su descanso sabático. Perdóname por no haberme dado yo mismo un descanso sabático. Perdóname por no dar a nuestros empleados un descanso sabático. Perdóname, porque en la desobediencia a tus órdenes de descansar, he rechazado tus principios sagrados y ordenanzas. Te he dado la espalda y he hecho las cosas a mi manera. He hecho lo recto delante de mis propios ojos. Perdóname por la injusticia que cometí y hazme volver de manera que sea llevado de nuevo a Ti. Señor, rompe todas las consecuencias que recayeron sobre mí y sobre la tierra debido a las maldiciones relacionadas con no tomar un descanso sabático y no darle descanso a la tierra.

Padre Celestial, perdóname por no entrar en tu reposo. Perdóname por no permitir que mis dones y mi llamado entren en tu descanso. Perdóname por no permitir que tus dones de sanidad, tal como habías planeado originalmente que fueran expresados a través mío, entren en tu descanso. Yo reconozco que das estos dones de sanidad para que la obra de evangelización funcione en tu descanso.

Reconozco que tus caminos son más altos que mis caminos. Perdóname por no elegir tus caminos y tu descanso, ya que Tú has dado los dones de sanidad para que la obra de evangelización se pueda hacer sin esfuerzo, de modo que no sea realizada por mi poder ni por mi fuerza, sino por tu Espíritu. Lamento que en vez de recibir tu dirección y tu camino, me he apoyado en mi propio entendimiento.

Hoy opto por formalizar e institucionalizar tanto la sanidad como la evangelización. Soy culpable de haber decidido que la evangelización y la sanidad se realizaran de acuerdo a los métodos del hombre. Perdóname Padre por ello. Permite que el Espíritu de arrepentimiento venga a mí para que yo pueda llorar y gemir y clamar por la inquietud de mi tierra, por la intranquilidad de mí mismo, por la inquietud de mis hermanos y hermanas, por la inquietud de los ministros del Evangelio, de manera que tu plan y tus propósitos, que se habían descarrilado por mi injusticia, puedan ser restaurados en el lugar de prominencia en tu mundo.

Padre, quita de mí todo lo que absorbe tu Espíritu y todo lo que me aísla de tu Espíritu. Yo renuncio a los espíritus elementales que absorben y bloquean la obra de tu Espíritu Santo en y a través de mí.

Retira cualquier y todas las contaminaciones de los espíritus elementales y devuélvelos a la neutralidad.

Padre, me arrepiento con toda humildad y renuncio a convertir la evangelización y la sanidad en métodos y fórmulas humanas, y me arrepiento por no permitir que tu poder fluya a través de mí según tu voluntad. Perdóname, Dios poderoso. Te pido que te coloques en el lugar más alto, porque Tú eres el Señor, mi Dios. Tú y sólo Tú puedes lograr la verdadera evangelización y sanidad. Deseo que Tú traigas esa realidad a mi vida, de manera que tu santo, digno y maravilloso nombre sea glorificado.

Padre, te pido estar abierto a recibir plenamente tu gracia y tu descanso. Padre, en nombre de Jesús, dame la capacidad de ya no trabajar en la carne ni apoyarme en el brazo de la carne. Muchas gracias.

Padre, me arrepiento y renuncio a cualquier forma en la que yo o mis generaciones pasadas hayamos manifestado un don impío de sanidad o hayamos apoyado o llamado a cualquier poder de las tinieblas para curar de manera distinta a la tuya. Me arrepiento y renuncio a cualquier rechazo de tus dones auténticos de sanidad hecho por mí mismo o por cualquier persona en mi línea familiar, incluyendo la familia de todos mis antepasados. Señor, quita de mí y de mi línea familiar, todas las maldiciones y la iniquidad en contra del don de sanidad. Elimina de nosotros Señor, todas las espinas y ortigas.

Padre, recibo tu llamado y tus dones, incluso los que he negado previamente, porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables. Acepto que no es necesario confiar en mis propios métodos.

No necesito saber cómo hacer que esto funcione. Sólo tengo que decir «Sí» a tus dones y a tus llamamientos.

Estoy de acuerdo con la Palabra que dice: «Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán sus alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán».

Señor, quiero volar como las águilas, tomar las ráfagas de aire caliente y volar, y tener un ojo de águila para ver a lo lejos. Quiero saber a dónde ir después de alimentarme. Te doy gracias porque puedo correr y no cansarme.

Señor, yo declaro que este es el momento de correr y de renovar mis fuerzas. Quiero hacer discípulos para la próxima generación, que puedan volar más alto de lo que yo puedo volar. No me voy a cerrar a escucharlos en la forma en que se cerraron a escucharme. Los voy a discipular en tu poder y tu fuerza. Ellos se adentrarán en lo inusual y extraordinario, lo que va más allá, y lo que era inusual para mí será normal para ellos.

Ayúdame a hacer todo lo posible para entrar en tu descanso. Padre, en el séptimo día Tú descansaste. Ahora me pides descansar a mí. Tú me pides que me separe un día a la semana de todo lo que es profano, para que nos apartemos y seamos santos, centrándonos en Ti y reuniéndonos con los que son santos. Tú eres mi Dios, que hace una distinción entre lo santo y lo profano, entre lo sagrado y lo vil, entre lo puro y lo impuro.

Cuando entraste en el mundo, como debías oh Señor Jesús, separaste y marcaste lo santo de lo profano. Solo Tú puedes perdonar mis pecados y transgresiones, grandes y pequeñas. Multiplicas mi simiente como la arena. Por ello hoy hago un llamado a Ti para que suplas todas mis necesidades.

Hazme entrar en tu descanso, que tu nombre sea glorificado. No permitas que regresemos enemigos para que tu nombre no sea burlado. Que nadie diga: «¿Dónde está el Dios que te creó?». Despierta en mí tu amor para salvar a un pueblo que viva en tu descanso.

Trae tus dones de sanidad, trae una vez más vida para resucitar a los muertos. Haz que la evangelización y tu gloria cubran la tierra. Haz que tu reino venga y que tu voluntad sea hecha. Y en todos estos asuntos, que pueda avanzar en el poder de tu descanso.

Yo declaro la verdad de tu Palabra: «Porque como los cielos son más altos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos, y así como la lluvia cae, y también la nieve del cielo, y no regresan a él, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, dando semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, mas hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para lo que la envié, saldrá con alegría, y se llevara a cabo con paz. Las montañas y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas con las manos; en lugar de la zarza crecerá el ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá el arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que no será cortada».

Padre Celestial, te amo. Señor Jesús, te amo. Espíritu Santo del Dios viviente, te amo. Señor Yahvé, te debo tener a Ti en el centro de todo.

Te pido ahora que tomes todo lo que es agradable a Ti y que me fortalezcas, contigo como el centro y conmigo dentro de tus confines. Te pido que tomes luego todo lo que quede y hagas lo que quieras con eso. Llévalo tan lejos como el oriente está del occidente, porque yo sólo quiero lo que te agrada a Ti.

Señor Jesús, yo renuncio y me arrepiento por todos aquellos en mi línea familiar, retrocediendo hasta Adán y Eva, quienes, a causa de su pecado, liberaron espinas y cardos en el suelo, en la tierra, poniendo una maldición sobre la reproducción: la reproducción de la tierra, la reproducción de los negocios, la reproducción espiritual y la reproducción humana.

Como padre, yo renuncio y me arrepiento por mí mismo y por mi familia, por haber provocado a mis hijos a la ira y por no bendecir su caminar. Ahora los pongo en libertad para caminar en la herencia bíblica, en autoridad y como hijos que han sido bien colocados dentro del árbol de una familia redimida por Cristo. Como hijo, yo renuncio y me arrepiento por mí y por mi línea generacional por no haber honrado a mis padres. Te pido ahora tu realineamiento de nuestro árbol de familia redimida. Recibo la bendición paterna y avanzo en la libertad de Cristo.

En cuanto a mí y a mi familia:

Me arrepiento y renuncio por aquellos que se centraron en la luna, el miedo de la luna, por adorar a la luna en lugar de al Hijo de Dios. Señor, rompe y anula todas las maldiciones relacionadas con el culto lunar.

Señor me arrepiento por aquellos quienes negaron el don de la sanidad, hablaron en contra del don y maldijeron el don de sanidad. Rompe por favor con todas y cada una de las maldiciones que vinieron en contra mía. Señor, destruye el reflejo impío del Sol de Justicia que trae sanidad en sus alas —destruye ese reflejo impío, a ese impostor, que es como el arbusto espinoso de la zarza, que trae el don falso de la sanidad y el que trae enfermedades y dolencias— el anti sanador.

Señor por favor, sana todo el daño hecho a mis espaldas. Rompe todas las maldiciones sobre la reproducción que han surgido en mi contra. Señor, desconéctame a mí y a mi familia de todos los cultos a la fertilidad y los sacrificios que han traído maldiciones, esterilidad y espinas en nuestras vidas y en nuestra tierra.

Padre, me arrepiento por y renuncio a mi elección a beber el agua de la aflicción en lugar de beber del Río de la Vida. Padre, me arrepiento y renuncio a silenciar a la semilla, a cerrar la verdad dentro de mis entrañas, a permitir que las lunas de la injusticia ensombrezcan la justicia dentro de mí.

Señor, por mí y por mi línea familiar, me arrepiento, renuncio y desato a cualquiera que haya derramado su semilla en el suelo o causado que la semilla de otros sea derramada en el suelo. Señor, me arrepiento y renuncio a bloquear la semilla de la evangelización.

Padre, perdóname a mí y a mi línea familiar por cubrir tu luz y por no ponerla de manera que todos la vean. Perdóname por ocultar tu luz debajo de un almud. Oro ahora para que tu luz brille a través de mí, para que otros puedan verte y lleguen a conocerte.

Señor, quema por favor la zarza espinosa, esa distorsión impía de la evangelización y sanidad que Tú deseas llevar a cabo. En nombre mío y de mi línea familiar, me arrepiento y renuncio a ocultar mi luz debajo de un arbusto. Me arrepiento por aquellos en mis generaciones que escondieron sus luces de alguna manera. Nos sometemos a Jesús, la zarza ardiente, el fuego que lo consume todo.

Señor quema y llévate lejos las cosas que me han enredado, y libérame para volar en la plenitud de mi herencia.

Señor, por favor cambia el desierto y el páramo en arroyos en el desierto y la tierra reseca en una piscina. Recibo la sanación de mi tierra y de mi cuerpo. Señor, abre los ojos ciegos, destapa los oídos sordos, sana a los cojos y libera del silencio a los mudos para que puedan gritar de alegría.

Yo quiero ser como el árbol plantado junto a corrientes de agua que producen el fruto de la temporada.

Además, la luz de la luna será como la luz del sol y la luz del sol será siete veces mayor, como la luz de siete días, el día en el que el Señor vende a los heridos de su pueblo y sane los golpes de sus heridas.

Me arrepiento y renuncio al espíritu de Rahab, ese espíritu inerte de «no hacer nada».

Yo renuncio y me arrepiento, en nombre mío y de mi línea generacional, por todas las plantaciones impías de enseñanzas, por no estar fundadas y enraizadas en el amor, y por recibir el alimento y la fuerza de la tierra y no de Ti. Yo renuncio y me arrepiento por recibir y confiar en el fruto impío que se produjo a partir de la siembra impía. En nombre mío y de mi línea generacional, yo renuncio y me arrepiento de toda dependencia impía de la tierra. Yo renuncio y me arrepiento por todo culto de la tierra. Rompo todas las ataduras impías que me ataron a mí y a mi línea generacional con la tierra.

Padre, yo renuncio y me arrepiento por tratar de obtener frutos de los espinos y de las zarzas. Hazme ver y discernir los árboles de los que debo recoger el fruto. Quiero sólo el fruto de tu mano, de lo que Tú hayas determinado y de quién Tú hayas ordenado que me sean entregados a mí, no de los impostores. Yo reconozco que el fruto bueno proviene sólo de buenos árboles. Los espinos y las zarzas producirán sólo frutos malos y desolación.

Llega a lo profundo, limpia y lava las cisternas de nuestros corazones y de nuestras vidas.

Padre, yo renuncio y me arrepiento de todos los dones falsos de sanidades en los que caí. Me arrepiento y renuncio por mí y por cualquier persona en mis generaciones que haya declarado que la sanidad no era de Dios, sino que provenía del enemigo. Me arrepiento y renuncio a cualquier don falso de sanidad o al uso indebido de los dones de sanidad tanto en mí como en mis antepasados. Me arrepiento y renuncio por alejarme o desacreditar los dones de sanidad.

Señor, rompe la maldición de la tierra. Sana la tierra, por favor. Rompe la maldición que haya en el don de sanidad. Rompe por favor la maldición que haya en mí. Aprópiate de tu sangre derramada sobre la tierra y sobre mí, y aun sobre los dones de sanidad en estas cuestiones específicas.

Ahora acepto y recibo tu sanidad, tus dones de sanidad, tu llamamiento y tus mantos. Ayúdame a no mirarme a mí mismo para hacer que estos dones funcionen. Concédeme la fe que va a hacer todo lo que necesita ser hecho. Sólo Tú eres Dios.

Pido que toda sanidad y los dones de sanidad y los mantos que Tú me diste salgan para que la evangelización avance. Así como el Sol de Justicia, que trae la sanidad en sus alas, vuela y se mueve por medio de ellas, así propaga y haz avanzar la evangelización a través de la sanidad, deja que despliegue las alas y levante el vuelo, de acuerdo a tu voluntad. Glorifico tu nombre. Cubre la tierra con tu gloria Señor.


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Las oraciones de Aslan’s Place se desarrollaron durante los estudios bíblicos, las sesiones de oración y por revelación.

Tenemos fe en que Dios nos lo ha proporcionado y los corroboramos con la Santa Palabra de Dios.

Estas oraciones no son una solución rápida. En cambio, son puntos de partida a medida que ejercitas tu libertad en Cristo. Prepárese para adaptar estas oraciones a medida que usted y aquellos con quienes ora escuchen al Espíritu Santo.