Oración de Renuncia a Las Maldiciones en Deuteronomio 28:15-68


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En el nombre de Jesús…

Rompo todos los males y maldiciones que han venido en mi contra por causa de la iniquidad generacional cometida en mi ciudad y todos los males y maldiciones cometidas por mi país.

Rompo toda iniquidad generacional que ha llegado en contra de mi provisión para tener una vida sana.

Rompo toda iniquidad generacional que ha llegado en contra de mi creatividad, mi capacidad para producir y reproducir, mi necesidad de alimento y

refugio, sobre la obra de mis manos y del capital que haya invertido.

Rompo toda iniquidad generacional que haya venido en contra mía y de mi familia en las áreas de viajes y transporte.

Me arrepiento por cualquier mal que hayamos hecho en nuestra línea generacional por abandonar al Señor Jesucristo.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que ha dado lugar a la confusión, renuncio a toda iniquidad generacional que ha dado lugar al reproche y renuncio a toda iniquidad generacional que ha traído destrucción y ruina súbita. Padre, te pido que quites toda confusión, reproche, destrucción y ruina que ha tocado a mi linaje y las cosas en las que hemos puesto nuestras manos para hacer.

Me arrepiento de todo pecado e iniquidad generacional que ha permitido que mi línea familiar esté plagada de enfermedades y que ha traído destrucción a mi linaje para impedirnos que tomemos la tierra que el Señor quiere que poseamos.

Declaro que renuncio a toda iniquidad generacional que ha traído enfermedades debilitadoras, fiebre e inflamación, calor abrasador y sequía, así como plagas y el moho que nos perseguían para hacernos perecer.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que ha dado como resultado que en el cielo sobre nosotros haya bronce y en la tierra debajo de nosotros haya hierro, de modo que Dios no escucha nuestras oraciones y nuestro trabajo se ha vuelto trabajo duro e infructuoso.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que ha dado como resultado que la lluvia en nuestro país se convierta en polvo y en sequía. Yo renuncio a toda iniquidad generacional que ha dado lugar a que la lluvia caiga desde el cielo sin parar, hasta convertirse en destrucción por medio de inundaciones.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que ha resultado en derrota frente a nuestros enemigos. Yo renuncio a toda iniquidad generacional que les ha permitido a nuestros enemigos venir contra nosotros desde una dirección y nos obligaron a huir en siete direcciones diferentes. Yo renuncio a toda iniquidad generacional que ha provocado que mi línea familiar se convierta en elemento de aversión y terror para todos los reinos de la tierra.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que hizo que nuestros cuerpos se convirtieran en alimento para todas las aves de los cielos y las fieras de la tierra sin que nadie pudiese espantarlas.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que dio lugar tanto a forúnculos como los que se dieron en Egipto, como a tumores, enfermedades, heridas purulentas y el prurito, de los cuales no podemos ser curados.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que se tradujo en aflicción a través de locura, ceguera y confusión mental.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que ha permitido que mi linaje, aun al mediodía, ande a tientas como un ciego en la oscuridad. Yo renuncio a toda iniquidad generacional que ha dado lugar a no tener éxito en todo lo que hacemos día tras día, a ser oprimidos y robados, sin que nadie venga a rescatarnos.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que en ocasiones dio lugar a que la mujer con la que estábamos comprometidos para casarnos fuese tomada y violada por otro. Yo renuncio a toda iniquidad generacional que dio lugar a la construcción de una casa sin ser capaz de vivir en ella. Yo renuncio a toda iniquidad generacional que se ha traducido en la plantación de un viñedo, para no gozar de sus frutos.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que dio lugar a que los bueyes fuesen sacrificados ante nuestros ojos, para no poder comer nada de ellos. Yo renuncio a toda iniquidad generacional que dio lugar a que los burros fuesen tomados por la fuerza de nuestra mano sin que se nos hubieran devuelto. Yo renuncio a toda iniquidad generacional que dio lugar a que las ovejas se den a nuestros enemigos, sin que nadie las rescate.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que ha dado lugar a que nuestros hijos e hijas sean entregados como esclavos a otra nación. Renuncio al desgaste de nuestros ojos esperando con atención día tras día su posible regreso, impotentes aun para levantar una mano.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que dio lugar a que viniesen personas que no conocíamos a comerse lo que nuestra tierra produjo.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que dio lugar a que nuestros antepasados no tuviesen nada, sino una cruel opresión todos sus días.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que hizo que las muchas semillas produjesen poco, porque la langosta devoró la cosecha.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que causó que mis antepasados plantaran viñedos y los cultivaran, pero que no bebieran el vino ni recogieranlas uvas, porque los gusanos se los comieron. Yo renuncio a toda iniquidad generacional que dio lugar a que mis antepasados no se beneficiasen de su trabajo.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que le permitió al extranjero que vivía entre nosotros, elevarse por encima de nosotros más y más alto, dando lugar a nuestro hundimiento cada vez más bajo.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que dio lugar a que otros me presten a mí, y yo sea incapaz de prestarles a los demás; Yo renuncio a toda iniquidad generacional que hizo que los demás sean la cabeza, y yo la cola.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional en mi línea familiar que dio lugar a que otros se toparan conmigo para perseguirme y alcanzarme hasta que fui destruido, porque no obedecí al SEÑOR nuestro Dios, ni observé los mandamientos, decretos y estatutos que me dio.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que vino sobre mí debido a que mis antepasados no
sirvieron al Señor su Dios con alegría y con mucho gozo en la época de la prosperidad, y como consecuencia, tuvieron que servir a los enemigos que el

Señor envió en contra de ellos en hambre, sed, desnudez y pobreza extrema.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que dio lugar a que un yugo de hierro fuera puesto sobre el cuello de mis ancestros hasta que fueron destruidos.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que vino en contra de mis antepasados y mía, causando terribles plagas, desastres severos y prolongados, y enfermedades graves y persistentes.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que vino en contra mía y de mis antepasados, causando todas las enfermedades contagiosas que se enviaron sobre Egipto.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que vino en contra de mis antepasados y de mí, con el fin de destruirnos. Renuncio a toda iniquidad generacional que trajo cualquier tipo de enfermedad y de desastre, aun aquellos que no fueron registrados por Moisés en el libro de la ley.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que hizo que nuestra familia no sea tan numerosa como las estrellas en el cielo, causando que fuéramos pocos en número, debido a que no obedecimos al SEÑOR nuestro Dios.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que recayó sobre mis antepasados y que ha caído sobre mí, para arruinarnos y destruirnos, arrancándonos de la tierra que íbamos a poseer.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que cayó sobre mis antepasados y sobre mí, de modo que fuésemos esparcidos entre todas las naciones, desde un extremo de la tierra hasta el otro.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que cayó sobre mis antepasados y sobre mí, de manera que no encontráramos lugar de descanso para las plantas de nuestros pies.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que cayó sobre mis antepasados y sobre mí, de modo que tuviéramos una mente ansiosa, ojos cansados con nostalgia y un corazón desesperado.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que cayó sobre mis antepasados y sobre mí, de manera que viviéramos en suspenso constante, llenos de miedo de noche y de día, nunca seguros de nuestra vida.

Yo renuncio a toda iniquidad generacional que dio lugar a decir en las mañanas: “¡Si sólo fuese la tarde!”, y por la tarde: “¡Si sólo fuese la mañana!”, debido al terror que llenaría nuestros corazones y a los espectáculos que nuestros ojos verían.


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Las oraciones de Aslan’s Place se desarrollaron durante los estudios bíblicos, las sesiones de oración y por revelación.

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Estas oraciones no son una solución rápida. En cambio, son puntos de partida a medida que ejercitas tu libertad en Cristo. Prepárese para adaptar estas oraciones a medida que usted y aquellos con quienes ora escuchen al Espíritu Santo.